4 de agosto de 2013

ANTICHRIST (2009)


Dirigida por Lars Von Trier.

Si hay una cinta polémica en los últimos 10 años, al toque se me viene a la mente ésta. Y es que Von Trier desató mucha controversia con esta película por su osado inicio, en donde se ve una penetración explícita, y una temática que no complacía a cualquier espectador, en donde lo relacionado con lo prohibido abundaba en demasía. Lo bacán es que este director dirige un extraordinario film, que grotesco o no, está bien logrado y su resultado final es un intensa historia que explora el dolor, la culpa y una especie de frustración que abarca todo el estado emocional de una persona luego de una tragedia.
La mujer huirá del mundo para encontrarse con ella
misma
Y es que fiel a su estilo, divide la película por capítulos, mostrándonos en el prólogo una escena de sexo muy apasionada, que incluía coito explícito, donde una pareja de esposos hace el amor mientras que su hijo Nick de a pocos se va saliendo de la cuna. La curiosidad del bebé hace que se suba a una mesa y caiga por una ventana abierta, muriendo instantáneamente y coincidiendo el momento de su deceso con el clímax sexual de la mujer.
Escenas de dolor en el entierro y una muerte que no se puede superar. Las culpas que pesan en el alma y en la vida de la madre, quién no podrá escapar del remordimiento y del sentimiento de culpa que la agobiará en todo momento. Vemos pues como se asocia este tipo de tragedia al placer sexual.
Su esposo, un terapeuta, la ayudará en todo
momento 
Porque Von Trier ofrece una trama algo retorcida, en donde la mujer olvida el dolor y la culpa mediante el sexo, algo que la mantiene alejada de su funesta realidad. Traspone dos sentimientos totalmente opuestos: la pérdida de un hijo y el clímax sexual. 
Yo entiendo que quizá la historia nos intenta explicar eso, mediante el uso también de la psicología para intentar apaciguar el trastorno que sufre la mujer.
Y durante toda la trama vemos imágenes que sirven de simbolismo para algo más que el director intenta comunicarnos, así como el hecho de que el sexo se vea como algo terapéutico que puede socavar el dolor y como referencia hacía un castigo ante algo que se siente fue hecho con maldad.
En conclusión, es una obra muy controversial y poco convencional, que quizá hiera susceptibilidades, pero está hecha de magnífica manera. Lars Von Trier ratifica su estatus de gran director, y lo mejor de todo es que sigue siendo auténtico e intentando hacer el cine que más le apasiona. 

Puntaje: 7 puntos.



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