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3 de septiembre de 2013

BADLANDS (1973)


Dirigida por Terrence Malick.

La ópera prima de este director ya mostraba el talento que éste podía ofrecer. Un relato basado en hechos reales, en donde la figura de Martin Sheen destaca demasiado, simulando ser una especie de James Dean de los 70s, ya sea por su forma de vestir o por la manera como se expresa. Y es que su personaje, Kit, es un hombre que no le importa nada con tal de seguir su camino hacía lo que quiere. En ese camino está Holly (una jovensísima Sissy Spacek), una adolescente  a quien conoce recién y con quien inicia una relación prohíbida por el padre de ella. 
Kit y Holly bailando en la clandestinidad
Esto no le interesa mucho a la pareja, que se siguen viendo a escondidas hasta que el padre los descubre e impide a la joven que deje de ver a Kit.
La manera como es contada la historia fue lo más llamativo de la película. Si bien es cierto que hoy en día no es nada novedoso ese tipo de lenguaje, para la época si fue toda una sorpresa. Sobretodo el ver con qué maestría Malick logra transmitir la sensación de antisistema que se sentía en aquellos años en Estados Unidos, ya que sus protagonistas buscan ser algo en la vida contra todo tipo de obstáculo que se les atraviesa (con muertes de por medio).
La actuación de Sheen es muy buena, así como el empleo de la voz en off a cargo de la aún adolescente Sissy, que en ese tiempo no era tan convencional en el cine. 
El horizonte no pinta bien para Kit
Ayudó mucho ello a entender parte del personaje de la joven Holly, quien alucinaba que todo lo que vivía era parte de un juego, irradiando demasiada inocencia sin percatarse que estaba siguiendo a un hombre que asesinaba gente de pura rabia por intentar dejar atrás la vida tan dura que le tocó vivir.
"Malas tierras" es una especie de road movie que nos muestra el camino que siguen Kit y Holly, buscando una aparente felicidad que ni ellos mismos se dan cuenta de lo que se trata. La diferencia de edades y la distinta forma en como crecieron y fueron educados hará que la percepción de los hechos sean disimil entre ellos. Ese retrato fílmico es una pequeña obra maestra que el director, novel en ese entonces, nos mostró como adelanto de lo que vendría después, en su gran carrera como cineasta.

Puntaje: 7 puntos.




11 de octubre de 2011

THE TREE OF LIFE (2011)


Dirigida por Terrence Malick.

Luego de seis años Malick estrenaba nueva película. Pese a que este director no es de realizar films año tras año, o cada dos o tres años, siempre presenta grandes trabajos que han sido valorados por crítica y público. "El árbol de la vida" se presentó este año a Cannes y ganó la codiciada Palma de Oro, con lo cual, luego de ver la película, pienso que se hizo justicia.
Señores, estamos ante una obra de arte de este nuevo año. Ante un poesía visual tan bella y perfecta, en donde cada escena rima con el ritmo atemporal que le impregna el director. Y es que se ve demasiada influencia de "2001: Odisea en el espacio", sobretodo en las escenas que tienen que ver con la creación del universo, en donde se observan imágenes realmente bellas del como se originó la vida, explicando en demasía el porque de la historia.
Mr. Obrien es un padre recto y disciplinado.
Es una familia de mitad del siglo XX (entre 50s y 60s), en donde se sigue el crecimiento de un hijo que ve como la influencia del padre y la madre le ayudan a conocer el mundo tal y como no lo puede ver tras una ventana de su casa.
La rectitud y seriedad de su padre, contrastada con la bondad y cariño que irradia su madre, ayudan a Jack (el hijo mayor) a intentar respirar en un mundo que fue creado de un momento a otro y del cual uno nunca sabe lo que puede venir o puede esperar. En esto hay mucho de religiosidad (muy camuflada) por parte de Malick en la película. Ese espacio en donde nos muestra la creación del universo (una emulación del big bang), hasta llegar a la aparición de la vida en la Tierra, con la posterior caída del meteorito que se dice acabó con los dinosaurios, es una muestra del interés de Malick por detallar la forma en como se inicia toda historia de conflicto humano.
La forma filosófica como Malick cuestiona
la existencia del ser.
Y es que el fin de algo tuvo un inicio, notándose como Malick juega con aquella interrogante que todos tenemos sobre la existencia de la vida y la razón de ser de cada uno de nosotros.
Esto quiere decir que la película es casi una reflexión filosófica bien llevada por el director, que pone a Jack como el símbolo de la interrogante que todo ser humano se plantea. Jack (Sean Penn) está en el futuro, ya siendo un adulto y cada paso que da pareciera que lo hace con miedo y cierta duda al no conocer bien al mundo en el cual vive y respira. Es como una ánima perdida que deambula sin razón ni motivo aparente. En esos espacios de pensamiento y caos interior, se refugia en su pasado, en su infancia y recuerda la manera como sus padres intentaron protegerlo y educarlo para que sobreviva a la hostilidad del mundo y a que no caiga rendido ante cualquier eventualidad.
Jack perdido en cuestiones existenciales.
Pero Jack solo recuerda una forma muy ortodoxa de enseñanza paternal y otra muy distinta por parte de la madre. Su padre se rige casi como un militar, él cual educó a Jack y sus hermanos de manera estricta y rígida, sin importarle que éstos lleguen a odiarlo (como cuando se fue de viaje y saltaron de alegría). La madre viene a ser la parte bondadosa de la figura de los padres. Ella, hermosa y dulce, intenta ser disciplinada con ellos, pero no se olvida de lo niños que son y también juega y comparte momentos divertidos y tranquilos, en donde no existe ningún tipo de violencia o tristeza.
Los recuerdos de aquella época infantil, parecen sosegar a Jack, quien no puede levantarse del profundo caos existencial del cual atraviesa.
Esto también tiene mucho que ver con la religión, ya que cuestiona ciertas cosas ya establecidas, tanto en lo religioso como en lo ético y lo social.
Con todo estos elementos, la experiencia de Malick para llevar a cabo una labor impecable en el montaje y en la manera como realiza las metáforas visuales de los problemas de Jack, logran una película que es casi elevada, por mí, a la categoría de obra maestra. Una joya que es imposible dejar de ver.

El lenguaje complejo y no acorde a lo conocido en el cine comercial (o llamado también masivo) seguro que será considero un asidero para no valorar como se debe a la película. Pero felizmente no necesita de mentes mononeuronales para ubicarse en el sitial que ya se merece y en el que ya ha sido ubicada.
Terrence Malick tiene pocas películas (seis en total), pero más obras maestras que cualquier cineasta que pasa de los 10 films.


Puntaje: 9.5 puntos.