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21 de agosto de 2012

RICKY (2009)


Dirigida por Francois Ozone.

Cuando Katie, una mujer ordinaria, conoce a Paco, un hombre ordinario, algo mágico ocurre: se enamoran. De su amor nacerá un bebé extraordinario: Ricky, un ser capaz de volar. Y vaya que la película es una sorpresa total, sobretodo para mí que estoy acostumbrado a ver un cine francés algo más complejo y que no se torna tan ficticio.
Esta cinta francesa podría ser comparada con un cuento o algo parecido, porque intenta transmitir una moraleja o un mensaje al final de la misma, que no se llega a entender pero que se siente la intención.
Ricky no es un bebé normal. Puede volar.
Ozon de nuevo me muestra una historia con un desenlace que te deja pensando (vi "Swimming Pool" y tuve casi la misma sensación al final) y te deja creyendo que hay algo como trasfondo que se intenta comunicar. Quizá la libertad, quizá el amor fiel de los padres o quizá simplemente Ozon no quiso comunicar nada.
Me gustó la manera tan real como nos muestra a un bebé que vuela, con todo el alboroto que generaría en una ciudad y en un mundo en donde ahora todo se informa a través de personas comunes, con las herramientas de las redes sociales, en donde cuelgas un video y todo el mundo lo puedo ver, generándose así una noticia.
La familia completa.
Otra de las cosas que me gustó es la actuación de Alexandra Lamy, quien interpreta a la madre, mostrándose como una persona natural y ordinaria, que no se asombra con nada de lo que sucede, mostrando que las madres son así: quieren a sus hijos tal y como son. Quizá el melodrama se asoma en algunas ocasiones, pero no llega a mostrarse por completo (agradezco eso al director francés), ya que la historia camina por un sendero ligado con lo fantástico (es casi un cuento).
"Ricky" es una historia divertida que tiene mucho del cine francés que se conoce. Si alguien la ve, notará que la hija de la familia (hermana de Ricky) pareciera que esconde algo que jamás se sabrá que es, porque este director francés es de aquellos que les encanta dejar con la duda a todo aquel que se anime ver una película suya. Ya me sucedió dos veces.

Puntaje: 7 puntos.



30 de julio de 2012

SWIMMING POOL (2003)


Dirigida por Francois Ozone.

Qué podría tener una película para destacar? Pues bien, si la historia no es tan sorprendente (plana, por llamarlo de algún modo). el final tendría que ser un alboroto total a la coherencia. Es decir, tendríamos que ver un final que cachetee a toda la historia, dejándonos en la cabeza dudas e interrogantes que fácilmente pueden ser resueltas por la interpretación que genere la película. Eso es lo bueno del cine como arte, que genera un singular modo de interpretar conceptos, escenas e historias, no dejando como exclusiva a una sola idea, sino a varias.
Julie tomando sol, al lado de la piscina.
En esta película francesa vemos eso, y aparte vemos el nacimiento de una musa. De una joven actriz que hoy por hoy da la hora en el cine francés, con su belleza y su atractivo físico que la encumbran como una seductora de la imagen. Y es que Ludivine Sagnier tiene un algo que la hace cautivante. No tendrás las carnes de Monica Bellucci, las facciones de Angelina Jolie o la presencia de Scarlett Johansson, pero sí ese algo que la hace muy especial. Esa arrogancia y aires de "lolita francesa" que se rebela ante toda forma puritana de ver la vida. Así es ella en esta historia, en donde interpreta a Julie, una chica sin escrúpulos. Pues bien, Sarah Morton es una escritora que necesita inspiración y nuevos aires para sentirse relajada y escribir "la obra". A pedido de su editor, Sarah viaja de Londres al sur de Francia, en donde vivirá en la casa de campo de su editor, alejada de todo y de todos.
Dos mujeres que tendrán una tensa relación de
convivencia.
La tranquilidad no es eterna porque llega Julie, la hija del editor, quien decide quedarse a vivir unos días en la casa. Julie es todo lo contrario a Sarah, ya que en su vida solo busca diversión de todo tipo (cada noche lleva un hombre diferente a casa), lo cual hará que la convivencia con Sarah sea demasiado difícil.
Una película que nos sumerge en la convivencia de dos personalidades distintas. De dos personas que de diferente generación, de diferentes ideas y muy disimiles objetivos en la vida. Esto hará tensa la relación y una extraña manera de convivencia, ya que de a pocos la rivalidad va quedando de lado, porque Sarah aprovecha este tipo de "vivencia" para adaptarlo a lo que escribe.
Ozone juega bien con lo que tiene y aprovecha al máximo la peculiar sensualidad de la joven (en ese entonces) Ludivine Sagnier, mostrándose como la niña rebelde que lo consigue todo en base a su atractivo. 

Si me preguntan por qué la película se llama "La Piscina", es porque aquel lugar es el mudo testigo de la relación tan stressante entre Julie y Sarah.

Puntaje: 7.5 puntos.