30 de junio de 2011

THE ELEPHANT MAN (1980)


Dirigida por David Lynch.

Luego de lo intrigante y sorprendente que significó su ópera prima (la surrealista "Eraserhead"), Lynch necesitaba algo de dinero y algo más de presupuesto para poder así hacer películas de acorde a su estilo. Es por esto que sus dos trabajos posteriores a "Eraserhead" son películas de encargo. La tercera de esta, llamada "Dune", significó un pacto con el productor Dino de Laurentis, con el cual llegó a un acuerdo de que Lynch aceptaba dirigir esta película a cambio de que el productor financie el siguiente largometraje del director norteamericano, film que sería aquella obra maestra llamada "Blue Velvet".
Pero vamos de plano a "El hombre elefante", película inspirada en Joseph Merrick, un hombre que existió en la Inglaterra del siglo XIX y quien tuvo este problema de deformación facial.
Joseph Marrick apenado por el mundo en
que le tocó vivir.
Lynch se encargó de la que la película tuviera ese aire clásico que la ciudad londinense tenía en ese entonces, y también algo de sombra, como una ciudad dark y algo insensible ante hechos como éste, que narra la película. 
Pues bien, el personaje principal es J. Marrick (o bien conocido como Hombre elefante) quien sufre una extraña deformación en la cara, lo cual lo hace ver como un monstruo o algo así. Tal es así su problema, que lo usan como una "especie rara" en el circo de la ciudad. Realmente insensible y patética la sociedad inglesa que nos muestra Lynch, intolerante ante este tipo de enfermedades que cualquier persona podría padecer.
El cariño de algunas personas, ayudó a Joseph a
reintegrarse a la sociedad.
Frederick Treves (A. Hopkins) es un doctor cirujano, quien descubre a Merrick en este circo y lo ayuda a recobrar su libertad. Para esto lo traslada a un sanatorio, en donde intentará que Marrick recobre la confianza y el amor hacía el mismo, y a su vez, que la sociedad lo acepte como la persona que es.
Aquí vemos el aspecto humano del doctor y otras personas que se animan a entablar amistad con Marrick, al punto de agarrarle cariño y que poco a poco él, tenga ese lazo social que le hizo mucho falta desde un inicio.
El doctor lo ayudo en todo momento. Son de ese tipo de
gestos valiosos que enaltecen a un ser
humano.
La película es bonita. Debo reconocer que a cualquier se le escaparán las lágrimas con el final y con la forma como el doctor ayuda a que Marrick se reintegre a una sociedad que no acepta su forma de ser (física) y que en base a prejuicios, lo adjetivan de monstruo o ser maligno.
Es realmente chocante ver como luego de un incidente con un niño, varias personas lo persiguen en una estación de tren a Marrick, en donde lo derriban y lo golpean, escuchándose los gritos desgarradores de él, gritando: "No, no... no soy un monstruo!!! Soy un ser humano!!!"
A veces nosotros mismos somos los animales entre nosotros mismos, ya que nos falta mucha sensibilidad para comprender y ayudar a este tipo de personas que afrontan enfermedades degenerativas, como la que sobrellevo Joseph Marrick.

Una muy buena película, por la cual Lynch recibió su primera nominación al Oscar, y en donde fue ya catalogado como un gran director de cine. Años después, demostraría con otras cintas, que era un genio.

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